Castillo de Montsonís, un viaje a través del tiempo

El Castillo de Montsonís es una magnífica fortaleza integrada en la parte alta del pequeño y tranquilo pueblo de Montsonís, rodeado de tierras fértiles y de unas maravillosas vistas.

Eventos inolvidables con una larga historia

El Castillo de Montsonís es el marco perfecto para la celebración de eventos corporativos, fiestas privadas y bodas exclusivas que jamás se olvidarán.

Mucho más que un castillo, un lugar de ensueño

Este castillo tiene una larga historia detrás, pues junto al resto de fortalezas de la zona, defendió la frontera entre la «Cataluña Vieja» y la «Nueva» durante más de un siglo, hasta la conquista final de Lleida en el año 1149. Pasearse por las calles de Montsonís significa deleitarse con un lugar con más de 1000 años de historia y un glorioso pasado.

 Castillo de Montsonís

Sede de la fundación «Castells Culturals de Catalunya»

El Castell de Montsonís pertenece a la Fundació Castells Culturals de Catalunya, siendo Carlos de Montoliu i Carrasco su anterior dueño y presidente, respectivamente. Se pretende continuar su legado y las iniciativas de la fundación, como la de “Cicle Música als Castells”.

Desde la Fundación Privada Castells Culturales de Catalunya también se creó el Institut d’Estudis Nobiliaris Catalans (Instituto de Estudios Nobiliarios Catalanes), que es una sección que tiene como finalidad promover la elaboración y realización de proyectos de investigación y estudio sobre la nobleza catalana. La sede de esta fundación se encuentra en el castillo de Montsonís, en el municipio de Foradada.

 Visita al interior del Castillo Montsonís

Situado en el núcleo de Montsonís, este majestuoso castillo se construyó en 1024 para proteger la zona de las posibles invasiones musulmanas, hasta que se consiguió reconquistar Lleida en 1149, momento en que aparece la primera referencia de este castillo. Domina el desfiladero de Salgar y del valle de Artesa de Segre.

En su interior se encuentran diferentes estancias, como la sala de los escudos, un oratorio privado y la habitación del peregrino. Además, se puede visitar la prisión, que aún conserva las cadenas y el mobiliario de la época. En la bodega se descubrió durante la Guerra Civil un pasadizo secreto que conduce al Monestir de Salgar, que se había tapiado hace 130 años, debido a la plaga de filoxera que afectó los viñedos de la zona.